Sobre coronaciones y abdicaciones: dos ejemplos medievales.

junio 8, 2014 Historia  No comments

Ramiro II de León, tumbo A de la Catedral de Santiago

Estos días se está hablando mucho en España sobre la abdicación de Juan Carlos I y la coronación de Felipe de Borbón. Hemos presenciado un animado debate sobre abdicaciones y monarquía, pero el funcionamiento de esta institución, en la actualidad, tiene muy poco que ver con cómo se hacían estas cosas en la Edad Media. Por eso me gustaría hablar un poco de estos procedimientos en la época de nuestro juego.

Hablaremos de dos casos llamativos: la abdicación de Ramiro II en 951, y la coronación de Fernando I en 1038.

Ramiro II (931-951) fue un gran rey guerrero, hijo de otro destacado monarca leonés, Ordoño II (914-924). En enero del 951 contaría Ramiro cerca de cincuenta años, cuando emprendió un viaje a Oviedo en el que enfermó y se sintió flaquear. Regresó a León donde, consciente de su debilidad y avanzada edad, decidió abdicar en su hijo Ordoño Ramírez. A diferencia de lo que ocurre hoy, el poder real que disfrutó Ramiro provenía de Dios, no del pueblo español o de la Constitución, por ello el rey, en la ceremonia de abdicación, debía devolverle ese “don” a Dios. Ramiro reunió en León a las principales personalidades eclesiásticas y civiles del reino y, en una solemne ceremonia, según nos cuenta el cronista Sampiro, se despojó de todos los símbolos regios: cetro, corona, manto real. La teoría del poder medieval estaba en pleno funcionamiento: desnudo había nacido, y Dios le había investido de la maiestas, la majestad regia; desnudo debía volver al Señor, por eso, de nada le servían ya los atributos de la realeza, de ahí el símbolo de desprenderse de ellos. Ramiro murió probablemente en junio de ese mismo año.

fernandoI_tumboAFernando I (1037-1065) fue el primer rey leonés de la dinastía Jimena. Antes que rey fue conde de Castilla. Logró el trono en 1037, después de la muerte de Vermudo III en la batalla de Tamarón, y gracias a su matrimonio con la hermana de este, Sancha, hija de Alfonso V. Como la abdicación, la coronación era también una ceremonia con fuerte sentido religioso. Este ritual imitaba las coronaciones de los reyes visigodos de Toledo del siglo VII. El momento más importante era la unción: el óleo sagrado era derramado por el principal obispo del reino -el obispo Servando de León, en el caso de Fernando I-sobre la cabeza del monarca, lo que simbolizaba su elección por Dios. A continuación tomaba el cetro y se ceñía la corona, pudiendo ya sentarse en el trono. Era este trono un sitial destacado sobre todos los demás de nobles y sacerdotes, lo que venía a representar la superioridad del rey. Como el futuro Felipe VI, Fernando I también enfrentó resistencias a la hora de ceñirse la dorada diadema: los leoneses le cerraron las puertas de la ciudad (ya que él había sido el causante de la muerte del joven rey Vermudo III), y no pudo entrar en ella hasta 1038, año de su coronación. Fernando tuvo que pelear para conquistar el trono, pero después se convirtió en uno de los más poderosos monarcas leoneses.

En ‘Hispania: Saints & Warriors” los reyes podrán abdicar, pero sólo cuando tengan alguna faceta que los incapacite para gobernar. De esta manera pasarán a portar el título de “Rey Padre”, mientras que su heredero y nuevo personaje del jugador será, simplemente, “Rey”.

¡Un saludo, mucha suerte y nos vemos pronto!

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