Reconquista: ¿Término correcto? ¿Mito decimonónico?

abril 18, 2014 Historia  No comments

Reconquista

El término Reconquista define en la historia española una etapa de aproximadamente ocho siglos. El origen de esa Reconquista lo hallamos en la existencia de un reino visigodo (s. V-VII) y su conquista por el imperio árabe (entre 711-714). Los siglos posteriores y hasta 1492 serían lo que tradicionalmente se ha llamado “La Reconquista”: la lucha de los reinos cristianos españoles, autoproclamados legítimos herederos de la España gótica, por expulsar al invasor musulmán y restaurar la unidad del antiguo reino, más tarde, simplemente, España.

En las últimas décadas y, particularmente, en los últimos años, muchos han puesto en tela de juicio la validez de este concepto. Encontramos tanto profesores y eruditos como aficionados. El último, que yo sepa, fue el profesor de la universidad de Burgos, Javier Peña. Más difícil es encontrar defensores de él, o al menos partidarios capaces de articular un defensa sólida ceñida a las fuentes. Sin detenernos a analizar que atacar los fundamentos de la nación española vende, en España, muchos más libros que esgrimir las teorías tradicionales y “anticuadas” (algunos dirán que franquistas) de intelectuales como Claudio Sánchez Albornoz (parlamentario de Izquierda Republicana, presidente de la República en el exilio), podemos decir que sí, que hay defensas muy sólidas del concepto Reconquista entre algunos de los mayores especialistas en historia medieval española. Estoy pensando en J. I. Ruíz de la Peña (La monarquía asturiana, 2001) y en Armando Besga (Orígenes hispanogodos del reino de Asturias, 2000); pero también intelectuales e historiadores europeos son partidarios del concepto: T. Deswarte (De la destruction a la restauration, 2003), Lomax (La Reconquista, 1978), o A. P. Bronisch (Reconquista y Guerra Santa,2007). Casi todas son obras del año 2000 en adelante. El problema es que estas obras no son accesibles al gran público, sino a una minoría de historiadores interesados en el tema. El resultado es que sus conclusiones, bien fundadas (la mayor parte son tesis doctorales), quedan al margen del lector medio.

Los fundamentos para criticar la existencia de la Reconquista son dos, quizá alguno más, pero me ceñiré a estos (por el momento) por falta de espacio: uno de ellos es que el término Reconquista no se usó en la época medieval; el otro es que no existía ninguna nación española anterior al siglo XIX, por tanto hacer referencia al esfuerzo de reunificación nacional en la Edad Media es un timo.

La_rendición_de_GranadaPara empezar, en lo relativo al término Reconquista, ¿de verdad alguien dudaba que en la Edad Media nadie lo utilizó? No es ningún descubrimiento, sino una evidencia sabida por todos los especialistas en el período. El término fue acuñado en el siglo XVIII por los ilustrados franceses. ¿Nos sirve el término Edad Media para referirnos a la Edad Media? Nadie en la Edad Media lo utilizó, lo inventaron los humanistas posteriores, pero eso no impide que sea un concepto válido y útil para referirnos a un período de la historia. Edad Media es, si cabe, más artificial que Reconquista, pues en aquellos siglos nadie nunca se imaginó viviendo en una etapa histórica puente entre la Antigüedad y la Modernidad. Sí hubo una conciencia, no obstante, de recuperación del reino perdido de los godos o de la Hispania cristiana, por tanto hablar de Reconquista es más legítimo que hacerlo de Edad Media. Que la palabra Reconquista no se utilizase no significa nada, en la medida en que existió la voluntad de acometerla, y lo que es más importante y definitivo, existió en sus consecuencias, pues España hoy no es hoy un sultanato musulmán sino una democracia europea.De alguna manera, el camino evolutivo de la antigua provincia romana de Hispania se vio truncado y desviado en el siglo VIII, y por el esfuerzo de nuestros antepasados del medievo volvió a su espacio natural (el occidente de cultura grecolatina y cristiana) a lo largo de la Edad Media y tras muchísimo sufrimiento. Y con ello no quiero desmerecer los logros de la civilización andalusí, sin duda la más brillante de la historia del Islam. Es simplemente la realidad histórica. Si desechamos el concepto de Reconquista, ¿cómo llamamos entonces al proceso de 800 años que tuvo lugar en España y que terminó con la expulsión de los musulmanes, que ocupaban el 90% de la Península Ibérica a la altura del 750? Podemos cambiarle el nombre, pero no cambiaremos los hechos. Reconquista es un término útil y necesario para entender la historia de España.

Otros ejemplos de períodos históricos, entidades políticas, movimientos culturales que nunca fueron llamados tal y como nosotros los conocemos ahora, por ejemplo, fueron: la querella de las investiduras, el arte gótico, el imperio bizantino, el reino de Asturias, la guerra de los 100 años… Denominaciones perfectamente útiles y necesarias para aproximarse al conocimiento y estudio de la Edad Media.

770px-Taifas2El otro problema habitual a la hora de enfrentarnos a este tipo de reflexiones es el de la nación. No menos importante: ¿desde cuando puede hablarse de nación? Hace varias décadas diríamos que la nación surgió a finales del siglo XVIII o principios del XIX. Pero en los últimos años el debate y la investigación histórica ha llamado la atención sobre la existencia de las conciencias nacionales desde mucho antes. En este punto es preciso distinguir Nación de Estado. La primera refiere a un grupo de gente con una procedencia común, que comparte idioma, cultura, inquietudes, una misma historia, territorio, etc… El segundo es una superestructura política sobre un determinado territorio y sus gentes. Efectivamente, España no es un Estado-Nación hasta el siglo XIX, quizás hasta el XVIII dependiendo de quién lo valore. Pero, ¿hubo una nación española o hispana antes de estos siglos, por ejemplo, en la Edad Media? Veamos lo que un especialista como R. Fédou dice sobre las naciones en la Edad Media:

Ha habido durante mucho tiempo sabios que negaron que se pudiera hablar en la Edad Media de “conciecia nacional” ni de “sentimientos nacionales” (…) Esta afirmación ha sido reducida a sus justas proporciones por una vigorosa contraofensiva en las últimas décadas (…) Por una forma de proceder muy característica de la actual investigación histórica, se tiende incluso a hacer retroceder cada vez más el fenómeno; tras haber situado en la Baja Edad Media los “tímidos comienzos de la idea de nación”, se ha fijado su fecha de nacimiento en el siglo XII, nacimiento que no sería más que un “despertar” de naciones, cuyos orígenes habría que buscar en los siglos VIII y IX. (p.180)

R. Fedou tiene palabras para el caso concreto de España:

La Península Ibérica, en donde la lucha contra el infiel había unido a los reinos cristianos desde hacía largo tiempo y en la que el matrimonio de Fernando de Aragón y de Isabel de Castilla en 1469 prepara una unidad que se completa en 1492 con la conquista del reino de Granada, a la espera de la propia absorción de Navarra. Pero aún sigue territorialmente incompleto (queda Portugal) y políticamente imperfecto: la unión es sólo personal, y los numerosos fueros regionales explican que aún durante mucho tiempo se siga hablando de “las Españas”. (pp.191-192)

No es por tanto un disparate hablar de naciones en la Edad Media, siempre que sepamos diferenciarlas de otros niveles de conciencia y militancia nacional propios de nuestros tiempos y que sería anacrónico trasladar al medievo, como el nacionalismo. Además, la nación española y el fenómeno de la Reconquista están íntimamente relacionados. Como medievalista y estudioso de la Alta Edad Media comparto la opinión de algunos (como M. Rouche) que sugieren que el nacimiento de la idea de nación española está íntimamente relacionado con la Reconquista. Y el punto clave del nacimiento de esa idea es sin duda la “pérdida de España” de la que se lamentaban los cronistas de los siglos VIII y IX. Arrebatada por un enemigo religioso y foráneo, la completa recuperación del territorio de Hispania se convertiría en el objetivo irrenunciable de los reyes (algunos fueron más conscientes que otros de esta misión, es cierto), inspirados por el clero culto, casi en un sentido de profecía bíblica que tarde o temprano habría de cumplirse: la restauración de Hispania. Una crónica anónima del siglo IX, llamada “Crónica Profética” por don Manuel Gómez Moreno, decía que estaba pronto el tiempo en el que Alfonso III de Asturias reinaría sobre toda España: hic princebs noster gloriosus domnus Adefonsus proximiori tempore in omni Spania predicetur regnaturus (Este nuestro príncipe glorioso don Alfonso reinará en tiempo próximo en toda España). El profeta que redactó esta crónica sólo se equivocó por varios siglos.

Dicho todo esto, creo poder decir que hablar de Reconquista no es ningún anacronismo. Fue un fenómeno real, activo mientras existió presencia musulmana en la península y además triunfante porque acabó cumpliendo su objetivo: restauró la civilización occidental europea en territorio de la Península Ibérica, cultura heredera de la grecolatina, de la que Hispania había participado durante al menos siete siglos antes de ser truncada. Y en el transcurso de esos ocho siglos de lucha se afirmó la primera fase de creación de la nación española, cuya semilla puede rastrearse hasta época visigoda, pero que eclosiona como resultado del acometimiento de la causa común de todos los hispanos: la liberación del territorio peninsular de la ocupación musulmana.

Actualizado el 21/7/2014: después de redactar esta entrada he dado con un artículo del profesor M. A. Ladero Quesada que ilustra mucho mejor la realidad nacional española en la Edad Media, y que invito a leer para obtener mayores detalles del problema aquí planteado: “Patria, nación y Estado en la Edad Media”, en Patria, Nación, Estado, Instituto de Historia y Cultura Militar, Madrid, 2005, pp. 33-58.

alfonso-vi

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